Samarco:

el papel de la empresa en el empoderamiento de las personas 

Autores

Elidia María Novaes

Luciana Rocha Mendonça

Mónica Bose

Paulo da Rocha Ferreira Borba

Rosa María Fischer

Escuela

FEA-USP Sao Paulo

Año de publicación

2011

Samarco, empresa cuyo capital social se divide entre 50% de origen nacional y 50% australiano, producía “pellets” de mena de hierro utilizados en procesos siderúrgicos.  En el año 2003, la empresa tenía 17% de participación en el mercado mundial de ese producto y ocupaba el segundo puesto en el ránking de exportadoras transoceánicas de esa materia prima.  En esa época contaba con 1286 empleados distribuidos en las unidades de Germano, ciudad localizada en el estado de Minas Gerais y Ponta de Ubu, localizada en el estado vecino de Espírito Santo.  La primera unidad se componía de la planta de beneficio y de la mina con una reserva de 5,6 billones de toneladas de mena de hierro.  La segunda unidad estaba formada por dos plantas de fabricación de pellets y un terminal marítimo. Las dos unidades estaban unidas por un mineroducto con 396 kms de extensión y capacidad para transportar hasta 15,5 millones de toneladas al año.

Entre 1997 y 2003, Samarco coordinó y financió el Programa de Educación Popular Ambiental de Bento Rodrigues, con el objetivo de contribuir al desarrollo de la comunidad de ese distrito, localizado en el municipio de Mariana, estado de Minas Gerais, por medio del compromiso de los habitantes en la identificación de los problemas comunitarios y en la búsqueda de soluciones para aumentar el desarrollo local.  Mientras tanto, al inicio del programa, las soluciones que se encontraron para los problemas de la comunidad eran puntuales y predefinidas por la empresa, sin la participación de la población local.  Con eso, había baja adhesión de la población al programa y los resultados no producían cambios significativos en las condiciones de vida de las personas.

Esta comprobación hizo que la empresa modificara la forma de su actuación social, principalmente en lo concerniente al relacionamiento con la población de la comunidad, pero aún así Bento Rodrigues seguía siendo un proyecto en el que Samarco consideraba que no había alcanzado plenamente los resultados de incremento del desarrollo que se deseaba.

En el año 2003, la necesidad de construir un segundo mineroducto proporcionó a Samarco una nueva posibilidad de interacción con las comunidades del entorno.  La experiencia obtenida con el Programa de Educación Popular Ambiental de Bento Rodrigues llevó a la concepción de un nuevo proyecto social para la empresa, denominado Programa de Educación y Comunicación para Responsabilidad Social – PROECOS.  Este programa, que sería implementado en asociación con GAIA (Grupo de Aplicación Interdisciplinar para el Aprendizaje), organización no gubernamental especializada en implementar acciones en el área de gestión socio ambiental, tenía objetivos amplios:  mejorar la imagen de la empresa ante las poblaciones residentes en las cercanías de las instalaciones; involucrar a las comunidades en la elaboración de proyectos socioambientales sostenibles; y construir una red de socios para atender las demandas locales y proseguir con las acciones de desarrollo después del término de la intervención de la empresa en el Programa.  Pero esa visión de la necesidad de una participación más intensa de la empresa en la relación con las comunidades, funcionando como un articulador de redes sociales, no tenía posibilidades de aprobación unánime dentro de Samarco.  Según otros gerentes, proyectos más sencillos y técnicos habían alcanzado resultados más satisfactorios y estarían más alineados con la estrategia de negocios de la empresa.  Entonces, ¿Por qué cambiar? ¿Por qué no continuar con los proyectos ya consolidados en vez de apostar en proyectos tan amplios y complejos?  Estas fuertes controversias internas culminan con el dilema de modificar o no la forma de actuación social de la empresa.

En este caso, se insta a los estudiantes a cuestionar cuáles son los límites y potencialidades del rol que la empresa debe desempeñar en la promoción del desarrollo socio-ambiental sostenible de las regiones que están bajo su influencia.

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